Transcurrían los años finales de la década de los cuarenta, los de las posguerras española y mundial, que tanto gravitaron sobre la incipiente e ilusionada juventud, cuando surgen en España los primeros conjuntos femeninos de una nueva modalidad natatoria los llamados en aquellos inicios "ballets acuáticos"- que, aunque por aquellos difíciles años no constituían una verdadera especialidad deportiva, no tardan en ser incluidos y consolidarse en los Juegos Olímpicos, dejando de ser una derivación puramente artística u ornamental de la natación para integrarse independientemente como prueba oficial puntuable, denominándose ya, de manera definitiva, Natación Sincronizada.
Por aquel entonces existían en España varios clubes que venían practicando y asimilando perfectamente a pesar de las penurias- las enseñanzas que nos venían de otros conjuntos extranjeros que habían competido con ellos, particularmente procedentes de formaciones francesas, belgas y holandesas, Concretamente en Madrid el del Canoe Natación Club, formado y dirigido por una excelente ex-nadadora campeona de España, la catalana Dª. María Aumacellas de Granados, esposa y madre de destacadísimos campeones y recordmans de natación que con su aportación tanto contribuyeron a la esplendorosa realidad que hoy es la natación de nuestro país; en Cataluña, pionera en tantas manifestaciones y disciplinas deportivas, existían secciones de la "sincro" encuadradas en la Sociedad Atlética, el C.N. Montjuich, el C.N. Barcelona entre otros.
En la actualidad, el auge y desarrollo de toda clase de manifestaciones deportivas, tan necesarias como saludables para la formación física integral del ser humano, han hecho realidad que en la actividad acuática surja y se desarrolle por derecho propio esta bellísima forma de entender la natación, modalidad cada vez más extendida, entre los ya numerosos clubes de natación españoles.